El sesgo del reloj
Reflexión de un sábado a la tarde, después de una clase de un seminario y aprendiendo que este mes, es un mes de conmemoraciones, este lunes es el Día Mundial del Hábitat y también la Semana del Espacio.
Entre lo que estudio, lo que observo del mundo, el entorno y lo que vivo cotidianamente acompañando a PyMEs, hay preguntas que empiezan a repetirse. Una de ellas que me da vuelta es ¿Estamos midiendo el riesgo con el mismo reloj?
Una gran empresa o un fondo de inversión puede pensar el riesgo en 2035. Una PyME urbana o rural muchas veces necesita saber cómo llega al 10 del mes que viene: salarios, impuestos, proveedores, financiamiento, energía, insumos. No es solamente una diferencia de escala. Es una diferencia de tiempo. Y esa diferencia de reloj puede convertirse en una trampa financiera.
Cuando miramos las grandes proyecciones sobre el sistema monetario, la transición productiva, el cambio climático o la transformación de los modelos lineales, solemos encontrarnos con horizontes de 10, 20 o 30 años, ahora la economía real no espera 20 años para pagar una factura. Por eso, quizás el problema no sea solamente qué medimos, sino también cuándo lo medimos.
Si una variable ambiental, productiva o social va a afectar la capacidad de una empresa dentro de diez años, pero hoy ya está modificando sus costos, sus proveedores, sus activos o su acceso al financiamiento, esperar diez años para reconocerla es llegar tarde.
Mi hipótesis es otra, y si cambiamos las métricas de medición hoy, la urgencia aparece inmediatamente en los balances del presente. No necesitamos esperar diez años para empezar a gestionar. Necesitamos empezar a mirar de otra manera lo que ya está pasando.
Porque quizás el problema no sea que tengamos poco tiempo. Quizás sea que nunca estuvimos mirando el mismo reloj.
¿Te hizo pensar en tu empresa?
